Reseña Caballeros contra Zombies

Caballeros contra Zombies

 

Caballeros contra Zombies es un juego de enfrentamiento entre cartas en el cual podrás, inicialmente, utilizar a los caballeros o a los zombies para conseguir tu misión existencial y ganar la partida. La misión existencial depende de la facción que estés controlando. Por ejemplo, los caballeros exilian con puntos de fe a sus enemigos, los zombies levantan como muertos vivientes a las criaturas del resto de jugadores, los magos encantan a los rivales, etc.

 

Utilizarás un mazo muy pequeño (20 cartas), pero no por ello la partida es menos dinámica que juegos con mazos más grandes. Una de las claves de que no necesites muchas cartas es que se obvia casi por completo el sistema de maná. En vez de sacar cartas de recurso o similares, tiras un dado de 20 caras y sacas la carta asociada al número de tu resultado.

 

Esto tiene varias ventajas. La primera es que no te pasarás los primeros turnos acumulando maná para poder empezar a jugar o atascándote porque no te han salido las cartas que querías para poder hacer una estrategia válida, dejándote a expensas de la buena suerte del otro.

 

No. Lo que pasará es que tirarás el dado de 20 caras y tendrás que sacar la carta asociada al número que te toque, sí o sí. Eso te obliga a adaptarte a la situación, que irá cambiando cada vez que cada jugador tire el dado, sí, pero también reduce el análisis-parálisis. Si te ha tocado una carta que no te convenía ahora mismo, te aguantas, pero es que todos los jugadores están en la misma situación que tú. Aquí no hay un mazo preconstruido con más dinero de lo que vale el tuyo, aquí es un dado de 20 caras el que lo decide todo.

 

No obstante, puedes utilizar tus puntos de economía, que irás generando de modo creciente conforme avance la partida. Pero no te creas que los tienes asegurados, sólo se sumarán si en un dado de seis caras sale 5 o 6. Cada turno que pasa, irás tirando más dados. Con esos puntos sí podrás comprarte la carta que más te guste, pero son un recurso muy escaso e impredecible.

 

Una vez que has puesto la carta en juego, te toca jugarla. En cada mazo hay 16 criaturas y 4 hechizos. Las criaturas están asociadas a una pieza del ajedrez (rey, alfil, torre, peón…) y tienen su especialidad definida por la función que podría representar esa pieza.

 

Por ejemplo, el rey es el líder supremo de la facción. La reina es la segunda al mando, los caballos, son las criaturas de ataque poderoso, los alfiles son los que usan la magia, las torres protegen la segunda línea y los peones son los minions de la facción.

 

Cada facción es asimétrica y juega de manera distinta, pero todas sus criaturas respetan ese patrón de las piezas de ajedrez. Luego hay 4 hechizos que realizan diferentes efectos sobre las cartas de la partida.

 

Una criatura tiene un valor de vida, un valor de defensa y un valor de ataque. El valor de vida representa cuanto daño puede soportar antes de ir al mazo de cementerio. Una vez allí se puede recuperar, pero hemos de gastar puntos de economía, ha de salirnos otra vez su número o utilizar habilidades de resurrección.

 

El valor de ataque determina cuanta vida quita a otra criatura, y el valor de defensa muestra cuanto daño neutraliza antes de que el ataque afecte a la vida de la criatura. Este sistema es muy simple, pero puede verse alterado por habilidades, maldiciones, etc., así que habrás de tener en cuenta la situación de la partida en cada momento.

 

Luego, cada carta tiene su habilidad básica y su habilidad poderosa. Sólo podemos activar una habilidad básica por turno, pero podemos elegir la que queremos activar. En cambio, las habilidades poderosas sólo pueden ser usadas con puntos de economía o cuando sale el número de la carta que ya está posicionada en combate en el dado de 20 caras.

 

Prácticamente todas las criaturas y hechizos del juego tienen sus propias habilidades básicas y poderosas exclusivas. Por eso, no es lo mismo jugar con los mercaderes que con los orcos, no sólo porque las habilidades sean diferentes, sino porque están encaminadas a ganar de un modo completamente distinto.

 

Hay más capas dentro del juego. Podrás invocar treguas que te den un respiro para que no te aplasten en un momento de debilidad, o utilizar héroes que servirán como refuerzo a tu estrategia. Puedes también terminar la partida en cualquier momento, pues gana el que más puntos de victoria haya conseguido hasta entonces, aunque nadie haya alcanzado del todo su misión elemental, cuanto más te acerques, más puntos tienes.

 

Luego está su posibilidad de ser jugado por muchísimas personas a la vez, en un todos contra todos. Las alianzas son posibles pero sólo gana el jugador que consigue su misión o atesora más puntos de victoria. Esto hace que la diplomacia en una partida a 3 o más jugadores sea crucial.

 

Todos los jugadores juegan en igualdad de condiciones, porque los mazos son cerrados y los mismos para todos los jugadores, dentro de las facciones que existen en el juego (los caballeros, los zombies, los mercaderes, los elfos, los enanos, los orcos y los magos). Esto elimina la presión de que tengas que renovar tu mazo que sí existe en otros juegos de cartas si juegas en modo competitivo.

 

Por último, podrás entrenar tus habilidades jugando tú todos los bandos, e incluso, jugar por diversión pura sin necesidad de quedar con tus amigos para echar una partida. Esto se debe a que, como no hay información oculta (más allá de tus planes mentales de como destrozar a lo que ya tiene el adversario), puedes desdoblarte y jugar lo mejor que puedas con cada mazo, permitiendo un modo solitario excelente.

 

Si quieres un juego que te lleve poco tiempo aprender, con un sistema de mazos cerrado, sin los problemas típicos del maná, que puedas jugar con todos tus amigos a la vez y que te sorprenda a ti en cada turno, Caballeros contra Zombies es la oportunidad que estabas esperando.